jueves, 8 de enero de 2015

Adam's Peak and Udawalawa

Nos levantamos a la 1:00 para salir a la 1.30, apenas hemos dormido dos horas, es noche cerrada pero la luna ilumina el camino, aunque tampoco hace falta porque el sendero que lleva a la cima del Adam's Peak está iluminado y asfaltado, parece que la ascensión va a ser sencilla. No vamos solos, unos cuantos guiris están haciendo el camino  también, éste se hace sinuoso entre tiendas de recuerdos, algunas ya abiertas. Llegamos al punto de inicio real presidido por un buda recostado gigante y una puerta  de piedra, un monje nos regala una pulsera de hilo en conmemoración de la subida y damos un donativo. Al principio se hace llevadero pero a la media hora el terreno pica hacia arriba, todo escaleras que giran hacia un lado y otro haciéndonos sudar la gota gorda. A unos cientos de metros de la cima sopla el viento y hace mucho frio, nos abrigados todo lo que podemos  pero no hemos sido muy previsores, quien iba a pensar que bajaría aquí arriba la temperatura 15 grados.!!!!. En dos horas y media estamos arriba.
Al llegar nos invitan a café, nos descalzamos para ver el templo  y hacemos una ofrenda ante la huella de buda que allí tienen. Nos resguardamos en una especie de soportal que esta debajo del templo e intentamos dormir en el suelo pero hace frio y no lo conseguimos. Empieza a amanecer pero hay nubes en el horizonte y el espectáculo se estropea un poco, aun así no deja de ser bonito. Hay bastante gente la gran mayoría extranjeros. Tenemos los dedos congelados y decidimos bajar, dos horas más de caminata bajando escalones que nos machacan las piernas más aun. Llegamos a la habitación nos aseamos, nos cambiamos de ropa y a desayunar. pelea con el dueño por la tardanza en traernos dos tristes piezas de fruta. Corremos porque sale el bus a Hatton, por los pelos como casi siempre. Tenemos que enlazar con otro  para llegar a nuestro nuevo destino peroLlegamos tarde, esta vez no hubo suerte. Tenemos que cambiar sobre la marcha y nos subimos a un bus que nos dejará a mitad de camino, después ya veremos, queremos ir a un parque natural a ver animales salvajes en libertad. Al subir hablamos con un par de tíos que van al mismo lugar y decidimos compartir taxi cuando lleguemos. La carretera es infernal, no caben dos coches, todo por montañas con precipicios a los lados, asusta, pero nos vamos acostumbrando. A la llegada a la estación nos dicen que en 5 minutos hay otro que nos puede acercar un poco más, la suerte nos sonríe una vez más, pero lo bueno esta por llegar, cuando paramos hay otro bus que nos puede acercar a la entrada del parque natural, lo paramos en medio de la carretera y literalmente lo pillamos al vuelo. A toda velocidad llegamos a un buen hotel, ducha, cena y mañana safari. Los dos nuevos compañeros de viaje son alemanes, parecen buena gente y mañana haremos juntos el recorrido.
Nos vamos a dormir hay que levantarse a las 5, los animalitos madrugan mucho.
Mañana mas.





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