Dejamos las mochilas en recepción porque abandonamos el hotel, aunque antes tenemos que visitar Mihintale, la cuna del budismo en Sri Lanka.
Situado en la cima de una roca, es un complejo monástico que para acceder a él hay que subir 1840 escalones de piedra.
Vamos en autobús, 68 rupias, 68 de nuestras antiguas pesetas, 30 céntimos de euro, para 12 km, flipa, los dos.
Eso sí, lennnnnto, casi una hora, tráfico, obra, mil paradas... Pero merece la pena interactuar con la población.
Llegamos y caminamos hasta la entrada, de paso vemos una pareja de recién casados con los trajes típicos (ver fotos) Amables, como el 90% de los de aquí, les gusta que nos interesamos por su cultura y tradiciones.
Primer escalón y parriba.
Parece una tontería, pero cuesta la cuesta, con un peazo sol que te hace sudar la gota gorda, llegamos al lugar para dejar el calzado, en los lugares Sagrados no se puede ir con zapatos, gorras, los pantalones por debajo de las rodillas y las chicas tapaditas.
Seguimos la escalada y llegamos a una explanada desde donde acceder a todos los lugares.
Empezamos por una pequeña stupa blanca que tiene al lado una supuesta huella en la piedra de Buda, un árbol sagrado, una Escalada, si con mayúsculas, a un lugar llamado Roca de las Innovaciones, vistas impresionantes, bajamos y visitamos otra stupa, un estanque.... Pero nos falta algo que viene en una de nuestras guías y que no aparece, la cama de piedra de Mahinda, el hijo del Rey Indio que propagó el budismo por Sri Lanka. Por fin, al lado del camino de una estatua de Buda espectacular, vamos a los recintos de los monjes budistas. Vemos una sala en la que un policía que la custodia nos explica que allí están las ofrendas en oro de devotos que apuntan en un libro de visitas su nombre y lo que allí dejan, guardados por dos colmillos de elefante y rodeados de jóvenes monjes, estos nos indican donde encontrar la dichosa cama tras unas escaleras hacia abajo....exploramos, solos y lo encontramos, una abertura debajo de la roca donde hay una losa lisa donde durmió esta persona, poca gente lo encuentra, nosotros si.
Nos vamos, la bajada de Mihintale es grata y alegre.
Bus y compras en la ciudad. Recogemos las mochis y bus de nuevo, rumbo a nuestro nuevo destino Dambulla, 45 minutos de viaje.Llegamos al destino y tuk tuk nos lleva al hotel, en principio un poco extraño y nos hace dudar pero después la gente de allí nos hace sentir bien.
Cenamos en el porche de la habitación y escribimos.
Mañana os tenemos reservada otra buena aventura, Sigiriya
Si queréis acompañarnos...
Mañana mas
Que guapo!!!! Vaya viajecito que os estáis pegando!!!! Disfrutar. Besos
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EliminarSí,esto es otro mundo..bss cingaleses
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